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¿Cómo será la educación del futuro?

OPINIÓN • 05/05/2015

Podemos empezar a hablar del futuro recordando que los humanos nos diferenciamos de otros primates entre otras cosas por nuestra capacidad para proyectarnos al futuro, para hacer planes, para trazar un itinerario que nos lleve allí. Es decir, que el futuro es, en parte, producto de lo que proyectemos y seamos capaces de realizar. El lóbulo pre-frontal hace su trabajo en positivo cuando diseñamos nuestro futuro, aunque también tenemos la cruz de esta maravillosa capacidad para proyectarnos al futuro, que es la ansiedad de anticipación, representada estelarmente por los –cada vez más frecuentes- ataques de pánico.

Respecto a la educación podemos y debemos, padres y educadores, imaginar cómo será ese futuro para ir, ya, trazando ese plan.

Varias pistas van desentrañándose a la luz de los conocimientos que vamos adquiriendo y de la divulgación que de esos conocimientos hacen influyentes autores:

Estamos ante una gran revolución social y educativa. Cambia la forma de aprender, cambia la forma de enseñar y deben cambiar los contenidos y la forma de transmitirlos

– Goleman insiste en la capacidad de concentración (“Focus”). Estamos en un momento de múltiples estímulos que nos alejan de la concentración.

– Lynda Gratton insiste en la importancia de una competencia laboral especializada y en profundidad, en la colaboración y en la calidad ( “el futuro del trabajo ya está aquí”).

– Giacomo Rizzolatti pone el foco en la empatía (“Neuronas espejo”).

– Mª Luz Sánchez García Arista y otros mediadores escolares insisten en la resolución de problemas (“Gestión positiva de conflictos en el medio escolar”).

– Eduard Punset se empeña en que debemos aprender a desaprender (“El viaje a la vida”).

Estos conocimientos procedentes mayoritariamente de la neurociencia nos dicen que estamos ante una gran revolución social y educativa.

Cambia la forma de aprender, cambia la forma de enseñar y deben cambiar los contenidos y la forma de transmitirlos; manteniendo los valores sobre los que deben sostenerse.

Y la realidad tecnológica nos pone delante la importancia creciente de un medio digital y globalizado que puede ser la gran ocasión para que todos los niños del mundo puedan acceder al mejor conocimiento.

El mundo se va a dividir entre los alfabetizados del nuevo siglo, que aprenden en relación, que aprenden a entenderse y gestionar sus emociones, que aprenden a resolver y a desaprender, y los no alfabetizados del nuevo siglo, que siguen en métodos y valores del pasado siglo.

¿En qué siglo quieres que se eduquen tus hijos?

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