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El cambio en el funcionamiento de la memoria

Foto de Archivo SLG
Foto de Archivo SLG

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OPINIÓN • 13/04/2015

Para conseguir el máximo provecho de las TIC en el sistema educativo, sin depender excesivamente de ellas, conviene fortalecer las funciones ejecutivas de la inteligencia humana, según sostiene José Antonio Marina en un artículo publicado por El Confidencial, base de las siguientes reflexiones.

Las TIC como parte del sistema educativo
A los educadores se nos pide que enseñemos a utilizar las TIC. Estoy de acuerdo, porque nuestros alumnos viven y van a vivir en ese entorno, pero eso no significa enseñarles los trucos tecnológicos –esos los conocen muy bien–, sino enseñarles a usar inteligentemente la tecnología. “Un burro conectado a internet sigue siendo un burro”, y lo que necesitamos es que delante de la pantalla haya personas inteligentes y lo más instruidas posible, para que no caigan en la tentación de pensar que conectarnos a una máquina inteligentísima nos hace automáticamente inteligentes.

El cambio en el funcionamiento de la memoria
Picasso pintaba desde su memoria, Rafael Nadal juega desde su memoria, y nos enamoramos todos desde la memoria. Sin la memoria, ni siquiera reconoceríamos a la persona amada o a la pelota de tenis.
Gracias a las TIC, la memoria a largo plazo puede estar dividida. Una parte puede residir en el cerebro y otra parte en el ordenador. Si acertamos al hacerlo, la inteligencia puede aumentar su capacidad de una manera extraordinaria, pero hay que saber hacerlo. La tarea del aprendizaje es construir la propia memoria y, por lo tanto, también esa memoria compartida, depositada en el ordenador, que no es Google, sino la selección y organización de datos elaborada por cada uno.  

Información inmediata: memoria a corto plazo
El estilo de acceso a la información que favorecen las nuevas tecnologías es rápido en formatos multimedia, facilitando las multitareas nos permite manejar muchísima información en pantalla, desarrollar velocidad de asociación y respuestas;  pero el paso a la memoria a largo plazo es difícil. Nuestros jóvenes manejan muchísima información en lo que llamamos “memoria de trabajo”, pero luego recuerdan muy poco. Esto quiere decir que debemos perfeccionar nuestros sistemas de aprendizaje para aprovechar las ventajas de las TIC y reducir sus contraindicaciones.

La influencia de las TIC en los comportamientos sociales
En el mundo emocional sucede lo mismo. Nos permite estar siempre socialmente conectados, pero a través de un medio virtual.

Estudios de la Universidad de Stamford muestran que se está reduciendo drásticamente el tiempo dedicado a interacciones personales directas, lo que puede ir debilitando las redes neuronales dedicadas a la vida social real.

La toma de decisiones en la sociedad digital
Jaron Lanier, una gran figura de la tecnología, reconocido como una de las personalidades más influyentes del mundo en 2011 por la revista Time, alerta de la dilución del individuo en la “inteligencia colectiva informática”, en su libro titulado Contra el rebaño digital dice que cabe la posibilidad de que renunciemos voluntariamente a tomar decisiones, y se lo encomendemos al sistema digital.
 Todas estas dificultades pueden resolverse, si nos damos cuenta de que son dificultades. Por eso conviene llamar la atención sobre ellas.

 Las TIC han llegado para quedarse, cada vez serán más poderosas e inteligentes, y nos obligarán a desarrollar un nuevo modo de inteligencia capaz de aprovecharlas bien. Para conseguir el máximo provecho de las TIC sin depender excesivamente de ellas, conviene fortalecer las “funciones ejecutivas” de la inteligencia humana. Es decir, que la capacidad de dirección, de elección, de toma de decisiones debe estar en el sujeto, que sabrá manejar adecuadamente la información, esté en su memoria neuronal o en su memoria informática.

No abandonarnos a la inteligencia de las máquinas
No podemos caer en el espejismo de reducirlo todo a información. Eso ha sucedido en la economía y nos hemos encontrado con una hipertrofia de la economía virtual, y un maltrato de la economía real. La acción es la culminación de la inteligencia, y todo lo demás, TIC incluidas, son servidores útiles. Si tenemos esto claro evitaremos la excesiva dependencia de las máquinas, sin dejar de aprovecharse de ellas. En su reciente libro Atrapados. Cómo las máquinas se apoderan de nuestras vidas, Nicholas Carr recuerda que en 2013 la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos dirigió a los pilotos un comunicado en el que les pedían que utilizaran las operaciones de vuelo manuales cuando fuera posible. Varios graves accidentes habían revelado que el exceso de automatización podría llevar al deterioro de la capacidad del piloto para "sacar eficazmente a la aeronave de una situación no deseada". Es un buen ejemplo para comprender las ventajas y los riesgos de las TIC. Los sistemas informáticos han aumentado espectacularmente la seguridad de los aviones, no sólo mediante los sistemas de vuelo, sino también gracias al uso de “simuladores de vuelo” para el aprendizaje de los pilotos. Pero pueden convertirse en un peligro si los pilotos olvidan que ellos son la “inteligencia ejecutiva” del aparato. Pues lo mismo nos pasa a todos. Conviene no olvidar que

La función principal de la inteligencia no es manejar información, sino manejar la información, las emociones, las motivaciones, las fortalezas necesarias para tomar decisiones adecuadas y realizarlas.

Mª Flor Díez, profesora de Ciencias Naturales Colegio SLG



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