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La metacognición, la forma definitiva que propone la ciencia para mejorar las calificaciones de los alumnos

Un estudio de la Universidad de Utah señala que aquellos estudiantes que en lugar de sobreestimar sus habilidades, conocen realmente sus capacidades, piensan sobre sus propios pensamientos tienen más posibilidades de sacar mejores notas

REVISTA DE PRENSA • 23/10/2017

Solo hace falta echar un rápido vistazo a Google y darle al «enter» para encontrar infinidad de métodos, herramientas y trucos para mejorar las calificaciones.

La ciencia, sin embargo, propone algo bastante más sencillo y que está al alcance de cualquiera. Es la metacognición. Su nombre da, a priori, la idea de un proceso dificultoso e inalcanzable, pero no. Se trata, simplemente, de ser conscientes de las habilidades que tenemos, y de las que no, de nuestras fortalezas y debilidades.

Un estudio de la Universidad de Utah señala que aquellos estudiantes que en lugar de sobreestimar sus habilidades, conocen realmente sus capacidades, piensan sobre sus propios pensamientos tienen más posibilidades de sacar mejores notas, concretamente un 10 por ciento de mejora en la puntuación de los exámenes.

«El objetivo era crear un sistema que ayude al estudiante a comprender mejor su capacidad de modo que cuando lleguen a la prueba, estarán listos», asegura Brock Casselman, autor del estudio junto a Charles Atwood y que fue publicado en «Journal of Chemical Education».

El Centro Virtual Cervantes define la metacognición de la siguiente manera: «La capacidad de las personas para reflexionar sobre sus procesos de pensamiento y la forma en que aprenden. Esta capacidad se caracteriza por un alto nivel de conciencia y de control voluntario. El conocimiento sobre la propia cognición implica que un individuo es capaz de tomar conciencia del funcionamiento de su manera de aprender y comprender por qué los resultados de una actividad han sido positivos o negativos. La metacognición aplicada al aprendizaje de lenguas extranjeras se refiere al control que puede realizar durante su aprendizaje, e incluye la planificación de las actividades cognitivas, el control del proceso intelectual y la evaluación de los resultados».

Este estudio surge como resultado de las malas calificaciones de los estudiantes en la Universidad de Utah. En 2010, solo dos tercios de los alumnos que hicieron el curso lo aprobaron, y de los que no lo hicieron, solo una cuarta parte lo retomó y aprobó.

«Estamos tratando de detener eso», asegura Atwood. «Queremos que nuestros alumnos rindan mejor, particularmente en las tareas cognitivas más complejas y de mayor nivel, y queremos que sean exitosos y competitivos respecto a cualquier otra escuela en el país».

Parte del problema, según el estudio, radica en cómo los estudiantes ven sus propias habilidades. Cuando se les pidió que pronosticaran sus puntajes en un examen realizado al inicio del año escolar, los estudiantes de todos los niveles de rendimiento sobreestimaron sus puntajes en un promedio de un 11 por ciento. Los estudiantes en el 25 por ciento más bajo de puntajes de clase sobreestimaron sus capacidades en un 22 por ciento.

Este fenómeno no es desconocido: en 1999, los psicólogos David Dunning y Justin Kruger publicaron un documento que afirmaba que las personas que tienen un desempeño deficiente en una tarea tienden a sobreestimar su capacidad de desempeño, mientras que aquellos que sobresalen en la tarea pueden subestimar su competencia. «Se convencen a sí mismos de que saben lo que están haciendo cuando en realidad no lo hacen», dice Atwood.


«No entiendo esto tan bien como creía»

El antídoto para tal tendencia es el compromiso en la metacognición, o pensar y reconocer las propias fortalezas y limitaciones. «Una vez que han entendido algo y se dan cuenta de "no entiendo esto tan bien como creía", ajustarán su patrón de aprendizaje», dice. Después de revisar investigaciones anteriores sobre la metacognición en la educación, Atwood y Casselman se propusieron diseñar un sistema para ayudar a los estudiantes de química a estimar con precisión su desempeño y hacer los ajustes necesarios.

En colaboración con Madra Learning, una plataforma de evaluación de tareas y aprendizaje en línea, Casselman y Atwood les pidieron a los estudiantes que pronostiquen sus puntajes en una prueba práctica antes de realizarla. En el primer examen de mitad de trimestre de la clase de 2016, Casselman y Atwood pudieron ver que los puntajes de la sección experimental del curso fueron significativamente más altos que los del grupo de control que no recibió el entrenamiento de metacognición.

En general, los estudiantes que aprendieron habilidades de metacognición obtuvieron un puntaje alrededor del 4 por ciento más alto en el examen final que aquellos del grupo control. Pero la mejoría más significativa se registró en el cuartil inferior de estudiantes, que obtuvieron una mejora del 10 por ciento, en promedio, que el cuartil inferior del grupo de control.


Autor: J. G. S. en abc.es el 22/10/2017.



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