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Libertades irrenunciables

EDITORIAL • 09/04/2015

Nuestro centro, el Colegio Privado San Luis Gonzaga de Majadahonda, estrena con estas líneas un nuevo medio de comunicación, SLG Digital, que se une a nuestras otras voces online: SLG Blog, Facebook, Twitter y SLG Web.

Este nacimiento digital se produce precisamente en momentos en los que consideramos necesarios cambios en el sistema educativo que impera en nuestro país para poder formar a alumnos cuya cualificación responda eficazmente a la continua y vertiginosa evolución del mundo.

Nuestra sociedad está demandando nuevos modelos educativos que trasciendan mucho más allá de la mera acumulación de conocimientos a la que se siguen aferrando nuestras administraciones y, también, algunos sectores integrantes de las comunidades educativas.

Para afrontar este reto, e invitamos desde aquí a todos cuantos quieran participar en SLG Digital a acometerlo de manera decidida y valiente, se hacen más necesarias que nunca la libertad de elección de los padres de modelo educativo y, por ende, la libertad de los centros para, desde una autonomía responsable, elaborar su propio proyecto educativo, libertades que consagra nuestra Carta Magna en sus artículos 27.1 y 27.6. y que, no en vano, forman parte del 'Título 1. De derechos y deberes fundamentales' de nuestra Constitución.

Precisamente de derechos y libertades fundamentales es de lo que estamos hablando. Libertades y derechos que, por la propia naturaleza, definición y significado de la libertad y el derecho como palabras, deben prevalecer por encima de cualquier controversia sobre estas cuestiones.

El derecho a la educación ejercido desde la libertad de enseñanza no existe sin la libertad de los centros para elaborar su proyecto propio y la libertad de los padres para elegir el proyecto educativo que valoren como más conveniente para sus hijos.

El derecho a la educación ejercido desde la libertad de enseñanza no existe sin la libertad de los centros para elaborar su proyecto propio y la libertad de los padres para elegir el proyecto educativo que valoren como más conveniente para sus hijos.

Es el derecho de los padres a la libre elección el que se ahoga con una regulación cada vez más restrictiva, la cual no reconoce la dignidad y el respeto que merece el que elige y los beneficios de la libre competencia en lo que se refiere a calidad y excelencia de la enseñanza.

Como derecho fundamental que es, la libertad de educar a nuestros hijos según nuestros propios criterios posibilita además el disfrute del resto de libertades y derechos.

Asimismo, desde nuestro punto de vista, esa libertad de elección es la que mejor puede servir a las exigencias del pleno desarrollo de la personalidad humana (libre, crítica, autónoma, creativa), objetivo primero y fin primordial de la educación, la cual compete primeramente a los padres y conlleva implícitamente su coparticipación activa en la educación de sus hijos, implicación ésta muy necesaria y que, cuanto mayor sea, más redundará en beneficio de los alumnos.

Teniendo en cuenta que una de las responsabilidades primeras de los padres es la educación de sus hijos, no cabe duda de que los centros y los padres debemos ir de la mano con el objetivo común de lograr los mejores resultados educativos, que no son otros sino los resultados 'funcionales' a alcanzar por los alumnos y que deben alejarse del adoctrinamiento intelectual.

Se hace preciso, por tanto, establecer mecanismos y vías para la definición y puesta en marcha de alternativas e itinerarios que conduzcan hacia la revalorización del proyecto escolar, hacia prácticas pedagógicas y modelos educativos eficaces que respondan a nuevos desafíos.

Los centros y los padres debemos ir de la mano con el objetivo común de lograr los mejores resultados educativos, es decir, los resultados 'funcionales' a alcanzar por los alumnos

En este escenario es de sentido común, por otra parte, que cuantos más recursos destinen los centros a formar y enseñar a los alumnos, cuantos más recursos dediquen los padres a la educación de sus hijos, mejores réditos obtendrán éstos y, a través de éstos, mejores réditos obtendrá también nuestra sociedad en su conjunto.

En definitiva, tenemos que invertir en aprender, en evolucionar y modernizar la educación, sin conformismos, con compromiso, con innovación. Se trata de una necesidad objetiva de nuestros hijos, que hoy se enfrentan a un reto de gran envergadura. Queremos para ellos un presente y un futuro en color, no en blanco y negro.

No cabe duda de que el debate que reabrimos en este espacio, de permanente actualidad, implica diferentes maneras de entender la vida, las relaciones sociales, el mundo. Para nuestro centro, partiendo de la defensa de los valores y principios reflejados en nuestro Ideario, los derechos fundamentales de libertad de enseñanza y libertad de elegir un proyecto educativo propio son exigencias irrenunciables.


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