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La difícil relación entre padres y profesores

REVISTA DE PRENSA • 14/03/2017

En el tema de la comunicación entre padres y profesores todos los investigadores se ponen de acuerdo: la cooperación es fundamental. Se ha demostrado que la colaboración entre ambos sirve como trampolín para impulsar la vida académica de los hijos. En Educación Infantil favorece la alfabetización y el nivel de vocabulario. En Primaria mejora el rendimiento en materias como matemáticas o lengua. En Secundaria aumenta la motivación. Estar en un ambiente donde padres y profes van al unísono incrementa la autoestima, mejora las notas y disminuye problemas como el acoso. Existe tal unanimidad sobre los beneficios de la cooperación escuela/familia que es un derecho y un deber recogido en la Constitución Española.

RELACIÓN A DOS VELOCIDADES

Hasta aquí la teoría, pero ¿qué sucede en la práctica? En la comunicación de los padres con los docentes existen dos velocidades. Algunos tienen una buena relación con la escuela de sus hijos, por lo que establecen a menudo un contacto cordial con los profesores y participan en las actividades. El resto se implica muy poco. Esta ha sido mi propia experiencia como representante de padres de alumnos durante años: ante cualquier convocatoria, la mitad de los padres de la clase participaba y de la otra mitad... no sabíamos nunca nada. Los estudios hablan de padres inseguros para tratar con los profesores porque tienen menos formación o conocimientos pedagógicos. Otros padres devalúan el trabajo del docente y lo consideran una pérdida de tiempo. Los hay que están muy ocupados y otros, directamente, pasan.

Por lo que se refiere a la comunicación que establecen los profesores con los padres, de nuevo aparecen las dos velocidades. Existen profesores vocacionales y empáticos que se preocupan por la educación de nuestros hijos y con los que da gusto hablar. Son profesores como los de antaño, que eran una autoridad incluso en la propia familia o, al contrario, a la vanguardia en su profesión y siempre buscando nuevas formas de llegar a los alumnos. Los profesores a segunda velocidad no valoran la carga emocional que sus palabras tienen para los padres, menos aún con la extendida tendencia a patologizar conductas normales: si te descuidas entras a la reunión con un hijo que vaguea y sales con un trastorno por déficit de atención y un nudo en la garganta. En este grupo están los profesores en su rol de expertos que casi te riñen cuando vas a verlos y quitan autoridad a los propios padres, a los que consideran una interferencia en su trabajo. Son los docentes que se explayan a gusto con el problema, pero nunca dan soluciones para resolverlos. Al otro lado, están los pasotas, cansados o faltos de vocación a los que hablar con los padres les supone una pérdida de la energía. O los inseguros que sudan tinta con escuchar la palabra "padres".

LA VERSIÓN DEL PROFESOR

Para Fran, profe de Primaria en un colegio de Alcorcón, la cercanía y la sinceridad entre padres y docentes es el objetivo final porque favorece un clima de confianza "sin caer en el colegueo con los padres. Se puede ser cordial manteniendo cada uno su lugar". Su opinión es que ahora el docente tiene mayor presión social. "Todo lo que hacemos es cuestionado y siempre lo hacemos mal para alguien. Muchos se van quemando, otros hacen la carrera porque es fácil y trabajan en escuelas como los que trabajan haciendo tornillos. Sin amor por los niños y sin ganas de buscar soluciones, se encuentra siempre un resquicio para quejarse de lo dura que es la profesión. Los padres son los últimos responsables de la educación de sus hijos y los profes nos hemos preparado para optimizar este proceso. Tenemos un objetivo común, que es la educación de su hijo", concluye. Padres y profesores estamos destinados a entendernos desde el respeto y la cercanía porque el éxito escolar es tarea de todos.




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