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Palabras prohibidas en la comunicación con nuestros hijos (Parte 4ª)

OPINIÓN • 20/05/2016

Como explicábamos en artículos anteriores, el lenguaje condiciona nuestro pensamiento y también condiciona nuestras acciones, nuestros hijos nos modelan constantemente, por ello tenemos que ser conscientes del impacto de nuestras palabras.

Objetivos versus expectativas

Constantemente decimos y pensamos cosas del tipo: debería apuntarme al gimnasio, debería hacer dieta, debería acostarme más pronto, debería llamar a mi amiga, etc. Lo que se llaman los propósitos (y no solo en Año Nuevo). ¿Te suena?

Al final no hacemos ninguna, se van quedando en el olvido y lo peor de todo es que cuando nos acordamos de nuevo de ellas nos frustramos por no haberlas hecho, por ejemplo cuando vas de compras, te pruebas un pantalón y la cremallera se niega a cerrar ese espacio abismal que existe entre los dos extremos.

Para transformar esto existen unas buenas preguntas: ¿Realmente lo quiero hacer? ¿Qué pasa si no lo hago? ¿Cuáles son las consecuencias? Entonces ¿quiero o no quiero?  Si lo quiero, pues fecha y hora, si no lo quiero, me olvido de ello y punto pelota. Acumular muchos debería hacer que al final no hago, va a desembocar en stress y eso es lo que estoy enseñando a mis hijos con el ejemplo, a estresarse, a acumular expectativas y a no hacer ninguna. Menos expectativas y más objetivos. Y un objetivo tiene una fecha y una pregunta ¿Qué voy a hacer diferente para conseguirlo?

Prueba a decirte esas mismas frases cambiando solo una palabra: quiero apuntarme al gimnasio, quiero hacer dieta, quiero acostarme más pronto, quiero llamar a mi amiga, etc. ¡Querer es poder! Y lo cambia todo.

Por tanto, sustituimos el “debería” por el “quiero”.

Prueba esta herramienta y si te funciona ¡quédatela!


María José Martín
Coach educativo
www.coachespana.com


Artículos de la misma autora:

.     Palabras prohibidas en la comunicación con nuestros hijos (Parte 3ª)

.     Palabras prohibidas en la comunicación con nuestros hijos (Parte 2ª)

.     Palabras prohibidas en la comunicación con nuestros hijos (Parte 1ª)

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